Buy a ticket

Mi nombre es Gabriela, soy mexicana, 30 años, y en un proceso de búsqueda interna… ¿Pero quien no lo está?

Hace poco escuche que hay tres maneras  de conocer tus fortalezas; cuando no tienes dinero, cuando estas enfermo y cuando tienes el corazón roto. Dos de tres y aquí estoy. Intentando encontrar mis fortalezas.

Afortunadamente a mis 30 años puedo decir que soy capaz de enfrentar una crisis sin hacerme bolita en el piso y llorar esperando que todo sea un sueño. Mi crisis económica y mi perdida de dirección profesional no han sido fáciles. Tuve la oportunidad de poner un negocio, acorde a lo que estudié. Han sido 3 años construyendo este proyecto, tres empleados depende de mí y de pronto las cosas se vinieron abajo. No es una noticia nueva la inseguridad que hay en el país, a pesar de vivir en una ciudad relativamente peligrosa, nunca había vivido tan de cerca su inseguridad, algo que me desmotivo a seguir adelante, de pronto también me vi gastando más de lo que tenia, no supe en que momento se vino abajo y ahora mi única opción real es cerrar. Bueno, siempre hay más opciones, la realidad es que perdí la pasión por lo que hacía, y ahora en lugar de sentir plenitud, siento que me encuentro en una cárcel de rutina.

Por otro lado el corazón roto… sabían ustedes la cantidad de energía física y mental que esto ocupa? Es agotador. Estuve con alguien por 10 años y de pronto se terminó. Ya no hay nada más ahí que la rutina y la comodidad. Una zona de confort mediocre en la que a veces caemos pero nos negamos a reconocerlo. Pues me atreví a reconocerlo y decidí dejar mi zona segura, sigo pensando que es lo mejor que pude hacer pero a la vez me da mucho miedo.

Entonces aquí estoy, en búsqueda del futuro, con muchas preguntas enfrente de mi. ¿Qué sigue? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué es lo que tengo que hacer ahora? Y para ser franca, no tengo idea.

La semana pasada estas preguntas me despertaron a las 5am, y lo único que podía pensar era “ojala pudiera salir corriendo”, asi que lo hcie. Me puse mis tennis y Sali a correr por primera vez en mi vida. Se sintió bien y lo he hecho todos los días desde ese dia. Asi que ahora por lo menos tengo una cosa nueva y buena en mi vida, corro en las mañanas. Puede sonar a nada, pero ahí está. Para mi es una prueba de que si puedo cambiar.

Vi una película en la que contaban un chiste: un señor pedia todos los días a un santo “por favor, déjame ganar la lotería”, dia a dia esta era su plegaria hasta que un día el santo harto de escucharlo pedir lo mismo todos los dias cobra vida y le dice “Hijo porfavor compra un ticket”.

Todos los días mi plegaria es la misma “Dios por favor, ayúdame a cambiar, muéstrame un camino diferente” y entonces entendí que nunca hago cosas diferentes, ¿de qué manera entonces podría encontrar un camino diferente?

Asi que ahora también escribo. Algo que siempre quise hacer, y que quisiera compartir, porque si lo hago solo para mi sé que eventualmente lo dejare, pero si tengo que hacerlo porque hay alguien más leyendo, lo convertiré en un compromiso.

Gracias por leerme y acompañarme en este camino de miedo! Hasta pronto!

Gaby

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar